jueves, 13 de septiembre de 2012

Buenos tiempos para las bajas audiencias

Hace muy pocos años, una serie que no consiguiera convencer al público suficiente (es decir, a mucha gente) para verla cada semana desde el principio tenía las horas contadas, al menos en la televisión en abierto, pero también en menor medida en los canales de cable. Series que hoy en día cuentan con legiones de seguidores y el recuerdo constante de la crítica, como 'Firefly' o 'Freaks and Geeks', ni siquiera llegaron a completar una temporada.  Hay casos más recientes, como el de 'Pushing Daisies', cancelada en 2009 tras dos temporadas incompletas. Si esta misma serie se hubiera estrenado un par de años más tarde, no sería nada descabellado pensar que aún seguiría muy viva.



Ahí está el ejemplo de 'Fringe', que va a irse por su propio pie tras emitir la quinta temporada, desafiando a la lógica de la industria ya desde su renovación para la tercera. 'Chuck' hizo lo propio el año pasado en condiciones muy similares. Una base de seguidores entregados y el apoyo de una parte de la crítica les fueron suficientes, incluso pese a no contar con el prestigio de los premios (cero nominaciones a los Emmy) que, por ejemplo, a 'Arrested Development' sólo le consiguieron tres años de vida (2003-2006, con 14 nominaciones y cuatro estatuillas).

Por mucha prudencia (y mucho cinismo) que haya que guardar a la hora de analizar esta industria, resulta innegable que las cadenas han aprendido a valorar cada vez más el prestigio que da una serie considerada culta o cool, y también el valor seguro de una base de fans apasionados, por pequeña que sea, que dejan mucho más tiempo y dinero en su afición que el televidente casual (y son capaces incluso de recrear videojuegos que aparecen en un único capítulo). En esto ha tenido mucho que ver la expansión de las redes sociales y la ubicuidad de Internet.





Basándonos en el panorama actual, casi cualquier serie que sea considerada como 'buena' tiene asegurada la posibilidad de desarrollar sus historias al menos durante un buen tiempo. 'Community' quizás no pase de esta cuarta temporada, pero su audiencia habitual, incluso relativizando, no la habría sostenido ni dos semanas en la NBC antes del fiasco de Jay Leno.

Ese es el segundo factor en la ecuación: la decadencia del modelo televisivo clásico, o más llanamente la pérdida de audiencia que cada año experimentan las cadenas estadounidenses. Los límites de lo aceptable son cada vez más bajos y más difusos, de forma que cada vez se pueden tener más en cuenta otros factores aparte de las cifras de audiencia.

Y entre esos factores se encuentra la inevitable perversión de esta tendencia de series 'eternas' que hasta ahora parecía maravillosa: el aspecto económico. La crisis había tenido su parte de culpa en este fenómeno, pero más en el sentido de buscar valores adicionales; de hecho, Kevin Reilly, presidente de Fox, indicaba hace poco que 'Fringe' hace perder bastante dinero a la cadena.




 El caso es que esta temporada vuelven a la programación series como 'Whitney' o 'Last Man Standing'. Producciones que por audiencia no deberían haber renovado, pero que además virtualmente ningún crítico ha alabado y son el hazmerreír de sus cadenas en la red. Más aún: CBS anunciaba hace unas semanas que 'Unforgettable', una serie insulsa donde las haya, cancelada oficialmente tras una temporada sin pena ni gloria... de repente resucitaba para emitir nuevos capítulos durante el verano de 2013. Son los recortes al estilo de la televisión yanqui: peviendo que el desgaste de audiencia es inevitable, las networks han decidido reducir su apuesta por nuevas producciones y mantener otras con escasos méritos, considerando que el ahorro que supone mantener series existentes respecto a levantarlas desde cero compensa la resignación a no buscar cotas mayores de audiencia en algunas franjas.

En resumen, la otra cara de la moneda está en la reducción de la innovación, y también de la originalidad, aunque ese es un asunto más complejo. De cualquier manera, el clima para la continuidad de las series no deja de ser probablemente el mejor en la historia del medio televisivo, y eso no repercute más que positivamente en los sufridos espectadores. ¿Quién tuvo que lamentar la cancelación de una de sus favoritas el pasado mayo? Este que escribe, no, y eso que no lo veía nada claro en casos como el de 'Raising Hope'.



Y si es necesario ir más allá del modelo de las networks, las aguas siguen por buen cauce de una forma u otra. O eso parece cuando la mismísima 'Arrested Development' vuelve de la tumba después de seis años, ¿no?

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